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Miércoles, 05 de noviembre de 2014  |  NÚMERO 2 Año I Acceda a nuestra hemeroteca
LUIS MOSQUERA, PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE INGENIERÍA
“En el hospital no tenemos competencia”
El avance de la tecnología potencia la demanda de ingenieros en las organizaciones asistenciales
 

Javier Barbado / Imagen: Miguel Fernández de Vera. Pamplona
La creciente tecnificación de la asistencia consolida la utilidad del ingeniero en los hospitales no solo en puestos para la toma de decisiones en su ámbito del conocimiento, sino también para aquellos otros que requieren liderazgo en la gestión de procesos del centro y que, por el momento, copan otros perfiles profesionales caso del economista, el experto en leyes o el propio médico. Para Mosquera, los ingenieros han adquirido, con su formación, una gran versatilidad para el desempeño de tareas directivas de toda índole en los hospitales.

¿Ha cubierto el Seminario su expectativa de convocatoria?

Este Congreso, como viene ocurriendo cada año, está siendo, la verdad, un éxito tanto en cuanto a la asistencia de congresistas como en la presencia de la industria en la exposición comercial. Tenemos casi 700 congresistas, una exposición comercial con 67 stand, y, además, la población flotante que asiste como parte del personal que atiende en estos últimos, o bien como personal de la Universidad al que también se le ha invitado, suma unas 200 o 300 personas más. Así que, en el fondo, estamos moviendo en torno a los 1.000-1.100 profesionales del mundo de la arquitectura y de la ingeniería hospitalarias.

Una vez concluido, ¿se difunden por otros medios las comunicaciones y ponencias?

Tenemos varios canales de comunicación. Cuando hay un asunto prínceps, solemos hacer una publicación ex profeso que, a veces, incluso se edita y se envía a los asociados por vía postal. Con todo, hoy por hoy, lógicamente, los medios de comunicación más importantes son los telemáticos, con lo cual la mayor parte de la difusión la hacemos a partir de nuestra página web; a partir de convenios que tenemos con otras instituciones como, por ejemplo, Sanitaria 2000 [grupo empresarial editor de Publicación de Ingeniería Sanitaria]; y, en fin, solemos participar en otros foros de comunicación en los que tratamos de conseguir una cierta visibilidad.

El nombre de la Asociación no incluye a los ingenieros, y, sin embargo, estos profesionales también forman parte de ella, ¿no es así?

 La Asociación surge, efectivamente, como de Ingeniería Hospitalaria. Pero es cierto que, a nivel internacional, nuestros colegas de Europa y de otros países del mundo suelen extender esas asociaciones tanto a la Arquitectura como a la Ingeniería. Bien es cierto que suele ocurrir tal cosa porque la diferencia entre los profesionales que actúan en la parte tecnológica de los hospitales a veces no está tan clara en esos países.

Por ejemplo, en Hispanoamérica, todas las asociaciones lo son de Ingeniería y Arquitectura hospitalarias. Y, en Europa, hay una mezcla. A ver: la necesidad de incorporar a profesionales de otro gremio distinto al nuestro como es el de los arquitectos se vio desde el principio. De hecho, desde el punto de vista histórico, aunque la Sociedad se llame “de Ingeniería” siempre ha habido en ella arquitectos en el Comité Directivo.

En el Congreso se ha subrayado el hecho de que, en España, el ingeniero huyó de las gerencias de los hospitales al no sentirse retribuido como merecía su cualificación. ¿Atisba cambios en esta realidad?

Nuestro ámbito de conocimiento nos obliga a tecnificarnos mucho, de manera que tenemos un perfil sobre un nicho de mercado muy concreto en el que, prácticamente, no tenemos competidor (es decir, nuestro trabajo es muy difícil que lo pueda desarrollar un economista o un abogado). Sin embargo, la formación base de la mayor parte de los que estamos aquí, que somos ingenieros industriales, es muy versátil.

La tecnificación de todo el entorno sanitario hace que volvamos a tener una presencia mucho más importante no solo en la toma de decisiones técnicas pura y dura, sino también en otra clase de decisiones de índole económica y demás. Con lo cual creo que sí, que va a haber una vuelta, cada vez mayor, en todo lo que son los comités directivos de los hospitales y de los servicios de salud de ingenieros. Así, por ejemplo, en el Servicio Navarro de Salud, hasta hace poco su gerente era un ingeniero superior.

Luis Mosquera, en un momento de la entrevista, grabada in situ durante el Congreso.

También se han dedicado tanto comunicaciones libres como una mesa redonda al uso hospitalario de la electricidad. ¿Tan cara es su factura energética?

El consumo energético de un hospital terciario suele ser entre el 2 y el 3 por ciento del presupuesto. Esto puede parecer, a priori, una cantidad muy pequeñas, y, sin embargo, en valores absolutos estamos hablando de una cantidad muy importante (cinco o seis millones de euros).

El tema de la energía en España, con un mercado tan volátil y una regulación que protege mucho a las eléctricas (y más en el caso de un hospital terciario que es un gran consumidor de energía –somos, en realidad, dentro del sector servicios, de los que más energía consumimos–), el asunto de las tarifas y del ahorro energético va más allá incluso de la importancia presupuestaria, y también tiene que ver con una conciencia social y medioambiental.

¿Cree útil y necesaria la certificación energética de los hospitales, otro aspecto discutido en el foro?

Como todas las certificaciones y acreditaciones, no deja de ser una especie de catarsis. Has de valorarte a ti mismo para determinar si lo que estás haciendo, desde el punto de vista energético, es acorde con las nuevas tendencias medioambientales. Esto, en edificios nuevos, se convierte en una vía de diseño (lo cual está muy bien), y, en edificaciones antiguas sirva para reevaluarte.