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Miércoles, 05 de noviembre de 2014  |  NÚMERO 2 Año I Acceda a nuestra hemeroteca
PRIMERA MATERIA UNIVERSITARIA PARA ENSEÑARLO
El diseño del hospital, ¿asignatura pendiente del médico?
La Universidad de Navarra imparte una optativa en Medicina sobre Arquitectura
 
Javier Barbado / Imagen: Miguel Fernández de Vega. Pamplona
El diseño arquitectónico del edificio hospitalario tampoco escapa a la infinita curiosidad del médico. O al menos así lo demuestra el éxito con que ha sido acogida la primera asignatura que lo enseña a estudiantes de Medicina en el ámbito universitario nacional e, incluso, más allá de la frontera española, a tenor de lo esclarecido por sus promotores en la Universidad de Navarra, quienes han transmitido la experiencia, pionera y recién instaurada, a Publicación de Ingeniería Sanitaria.

Diseño de Instalaciones Hospitalarias ha sido el nombre escogido para la asignatura, según precisan César Martín Gómez y José Antonio Sacristán, ambos arquitectos doctores y docentes en la Universidad mencionada, quienes corroboran cómo se ha superado, en su primer curso académico, el número prefijado de alumnos para recibirla: entre 15 y 30. “No hay que olvidar que es optativa [además de nueva] y, pese a ello, el número de plazas se ha cubierto rápidamente, por lo que estamos muy contentos y entendemos que los estudiantes han percibido aquí una carencia que deben solventar”, ha señalado Sacristán.

Martín Gómez y Sacristán descubren a este periódico su asignatura.

Pero, ¿qué aprende el alumno de cuarto, quinto y sexto de Medicina, cursos de la carrera en que se imparte? Antes de responder a la pregunta cabe resaltar la idoneidad de incorporarla al segundo ciclo del Grado, pues los tres primeros años del futuro médico se concentran, de forma tradicional, en el estudio de la fisiología o funcionamiento normal del ser humano y no tanto en cómo deberá arreglárselas el alumno cuando deba ejercer el oficio en una organización hospitalaria, aspecto que sí se aborda a partir del segundo ciclo, desde cuarto a sexto curso, donde el estudiante conoce la realidad de la clínica diaria del enfermo, su vertiente patológica, y, en definitiva, los primeros trazos teóricos y prácticos de la actividad a la que deberá dedicarse en la mayor parte de los casos.

Es entonces, en ese acercamiento docente a la práctica asistencial, donde encaja que el estudiante aprenda, de forma general, cómo se plantea y ejecuta el diseño del hospital, edificio muy complejo que alberga a cientos de trabajadores de las más diversas disciplinas y que no se construye de forma azarosa o caprichosa, sino, por el contrario, a partir de criterios fundamentados que condicionan la respuesta asistencial y el bienestar de los pacientes.

En este contexto, “los estudiantes son conscientes de que, en el futuro, trabajarán en equipo e incluso en la gestión de los centros; de ahí que vean que esta asignatura les resulta útil”, asegura Martín Gómez.

En cuanto a su contenido, Sacristán revela que se transmite al alumnado con ayuda de un lenguaje acondicionado a la audiencia (“del mismo modo que los médicos, por ejemplo, nos enseñarían a los arquitectos cómo funciona un medicamento o evoluciona una enfermedad”) y que repara en las edificaciones hospitalarias dividiéndolas en lo que ellos llaman sistemas constructivos: “Incidimos fundamentalmente en tres: los estructurales; los generales (como revestimientos, particiones, fachadas…); y las instalaciones, que en un hospital revisten una importancia capital como resulta fácil comprender”, puntualiza.

¿Cuál es el mejor sistema posible para la construcción de un hospital? –preguntaría un avezado estudiante de Medicina–: “La amplitud técnica de soluciones es tan grande que hay que dar una visión muy general: no hay sistemas mejores que otros; en el caso de la estructura, por ejemplo, tan válida es una de hormigón como otra de acero; se trata de aportar las claves por las que, en cada caso, escogemos una y no otra”, explica Sacristán.

Por lo demás, la asignatura también surge para dar solución a un viejo problema percibido en el trabajo diario por los arquitectos hospitalarios: su dificultad para transmitir a los médicos gestores los pormenores de su labor en el centro, a menudo enlazada a la jerga profesional y por ello distante del lenguaje médico.